“Se trata de rodearte de lo que te hace feliz y te hace sentir bien”. Esto es lo que dice Marie Kondo, la gurú de moda japonesa del orden doméstico. 

Ella cuenta que si te gusta acumular y te cuesta deshacerte de las cosas, opta por tirar lo que no necesitas, y acabarás viviendo en una casa rodeado de las cosas que realmente te gustan.

Y esa es la clave de su teoría y sus libros, los súper ventas de Kondo: quedarse con lo que realmente nos hace felices. ¿Pero cómo llegamos a este punto? El método KonMari se basa en dos grandes principios: en primer lugar, debemos revisar todo lo que tenemos y preguntarnos si estos objetos nos hacen feliz, y si no es el caso, les tenemos que agradecer el servicio que han hecho y deshacernos de ellos. Una vez nos quedamos con lo que realmente nos llena, le buscamos un lugar visible y accesible a cada cosa, sólo entonces, dice Kondo, habremos llegado al nirvana del orden, y no tendremos que volver a hacer la gran limpieza nunca más.



Parte de lo que hace su método inusualmente práctico es que en lugar de ordenar habitación por habitación, recomienda hacerlo por categorías: primero toda la ropa, a continuación, todos los libros y documentos. Después es el momento de ordenar las cosas varias y dejamos lo más difícil para el final: las fotos y los recuerdos. De esta manera nuestra casa se convierte en un lugar donde no hay cosas innecesarias, y según Kondo, “nuestros pensamientos vuelven a ser claros”. Aquí es donde entra la filosofía oriental fengshui que encuentra el equilibrio y la armonía en lo que nos rodea.

A medida que organizas tu casa, te reordenas como persona, tomas conciencia de la cantidad de cosas materiales que tienes que no te sirven y que ocupan un espacio. En deshacerte de ellas, te sentirás más ligero. En este sentido Marie Kondo asegura que sólo podremos reajustar nuestra vida e iniciar un nuevo estilo una vez nos hayamos deshecho de lo que no nos inspira alegría.


Pero seamos realistas... ¿Cuantas personas pueden llevar a cabo este orden tan estricto?

Si en tu casa los calcetines viven sueltos y te hace una ilusión infinita cuando encuentras a su pareja o, en su defecto, alguno parecido en dimensiones, aspecto o materiales. ¡Eso también es felicidad!

Y aunque no lo creas, somos muchos como tú, así que, Marie Kondo y su teoría (y práctica) puede estar muy bien, pero la vida es para disfrutarla no para ir dándole las gracias a un par de calcetines.