Y es que en verano parece que todo es mejor, se ven las cosas con más optimismo.
Sí, es verdad que tener vacaciones ayuda, pero no es solo eso. Los días largos y el calor invitan a hacer cosas que en otros momentos del año no apetecen tanto: pasar largos ratos en la terraza, descalzarse, exprimir las tardes haciendo mil y una cosas, quedar con quien sea para ir a tomar cervecitas en cualquier chiringuito…

CAMBIAMOS DE ESTACIÓN Y CAMBIA NUESTRA RUTINA.
Atrás quedaron los días de manta y sofá, de largas sesiones seriéfilas y de chocolate con churros. Es tiempo de chanclas y toalla, de sandía, de sol, de sal, de arena. Y también de mosquitos y medusas, no lo vamos a negar. Pero, oye, eso forma parte del trato. Y el trato que te proponemos es que disfrutes al máximo, que olvides todos los quebraderos de cabeza y que cargues las pilas para afrontar los nuevos retos que están por venir.

¡Feliz verano!