Mucha gente, tanto clientes, distribuidores y personas de la calle, nos pregunta de donde viene nuestro nombre.

VIGAR no es más que la unión del nombre y apellido del padre de los actuales propietarios de la empresa. Vicente García, VI-GAR.

Allá por los años 60, Vicente García, más conocido como Vicentico, empezó a elaborar de modo artesanal, en el bajo de una vivienda de un pequeño pueblo alicantino llamado Jesús Pobre, escobas de palma.
Se hacían a mano, con productos recolectados por los alrededores de la localidad y con un uso local o comarcal.
Con el tiempo, el negocio fue prosperando, y en los años 70 pasó a llamarse Cepillos VIGAR, el rey de la limpieza, empezando a ser ya más reconocido por la zona.

 

Con el paso de los años, la pequeña empresa fue creciendo, y en 1982, quedó establecida ya como, CASA VIGAR,  que es como actualmente se nos conoce.

Hay veces, que no es necesario pensar en grandes nombres, en invenciones marketinianas o palabras impronunciables para tener un buen naming de empresa.
VIGAR se eligió porque sonaba bien, era sencillo, y en aquel momento, en aquellos tiempos, no era imprescindible un nombre laborioso. Era simplemente lo que se necesitaba.
Y con el paso de los años, estamos muy orgullosos de llamarnos como nos llamamos, porque nuestras raíces son nuestra base, y sin ellas, no somos nada.